Por Edwards Moyertone – Odinamica

Como seres humanos vivimos nuestra vida intentando no estar en crisis, evitando a toda costa situaciones que afecten o pongan en riesgo nuestras metas y resultados. Queremos intentar tener el control de todo. Sin embargo, con el transcurrir de la vida, nos damos cuenta que la crisis es parte de nuestro vivir. Según la Real Academia Española la crisis es definida como “Cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”.

O sea que pudiéramos ver la crisis como todos y cada uno de los procesos de cambio que hemos vivido en nuestra vida, y la pregunta interesante que me surge es ¿Gracias a qué me he convertido en el ser humano que soy hoy? Si he mejorado mis finanzas, seguro es porque hubo un periodo de crisis que me hizo prepararme. Si he mejorado mis procesos en la organización, es porque los resultados que esperaba alcanzar no fueron logrados. Si nos damos cuenta, la crisis la convertimos en oportunidad, algunas personas más rápido, otras más lento, pero siempre con la mirada correcta termina sirviendo para crecer.

Albert Einstein definía la crisis de la siguiente manera:
“No pretendamos que las cosas cambien, sí siempre hacemos
lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle
a personas y países, porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

El COVID-19, si bien es una crisis de grandes magnitudes, nos está sirviendo para crecer. La comunidad científica ha tenido que dar resultados en tiempos que antes no se pensaba que se podían lograr. Pero no solo le está sirviendo a esta comunidad, en la educación hemos escuchado hablar por décadas de una metodología llamada e-learning sin interesarnos demasiado en el tema porque es más fácil seguir haciendo las cosas como las hemos hecho siempre.

Esta crisis ha empujado el uso de la metodología de aprendizaje a distancia a través de la tecnología y eso nos lleva a mirar está situación como una oportunidad para aprender y mejorar. Educadores y facilitadores deben aprovecharse de esta ola de cambio y montarse en ella para hacerse más competitivos y seguir cumpliendo con su rol de formadores de otros.

Lo importante es hacernos las siguientes preguntas:

• ¿Estás viendo esta situación como una crisis que te paraliza o como
una oportunidad para crecer?
• ¿Cómo estás aprovechando esta crisis?
• ¿Qué cosas distintas estás haciendo en busca de nuevos
resultados?

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