¿Quién no se ha sentido en un momento de su vida que no sabe qué hacer, qué rumbo elegir o qué decisión tomar?

¿Quién no ha mirado al horizonte esperando una respuesta o una señal para saber qué es lo que debía hacer a continuación?

¿Quién no se ha hecho esta pregunta alguna vez?

Seguro que todos nos hemos sentido así en alguna ocasión.

No resulta extraño ni lejano cualquiera de estas circunstancias. La inseguridad, el miedo y la duda suelen acompañar este tipo de situaciones. Diría que son capaces de dirigir y bloquear cuerpo y mente.

Como Gente de Mar, tanto marinos, como buzos y pescadores, en algunas situaciones nos encontramos en momentos de decir: “Y ahora, ¿qué?”, y se nos presentan varias opciones:

  • Dejarnos llevar por los acontecimientos.
  • Intentar cambiar las cosas y que nuestra actitud rebelde luche contra todo.
  • Esperar, que de algún lugar saldrá siempre una oportunidad.
  • Sentirnos víctimas, llorar y lamentarnos de nuestra situación pero sin hacer nada al respecto.
  • Procurar buscar una solución a nuestros problemas desde la calma y la serenidad, valorando pros y contras, condiciones, circunstancias, etc. Y en base a eso, tomar una decisión.

A mí me sucedió una situación de este tipo.

Yo también tuve un momento de “Y ahora, ¿qué?”.

Se trataba de un momento de cambio. Mi rutina laboral se rompió. De repente tuve que adaptarme a una situación que cambiaría radicalmente mi día a día. Y tuve la oportunidad de tomar conciencia que ese cambio siempre vendrá.

Fue tan rápido que no tuve mucho tiempo de adaptación, ni de pensarlo ni de darle vueltas (quizá fue mejor así). El caso es que mi vida dio un giro y al igual que fue muy rápido el cambio, igual de rápida fue mi decisión.

No lo hice a propósito, no decidí un día ser una persona decidida ni segura, simplemente pasó. Era el momento de pararme, mirarme y quererme. ♥

Cuando digo quererme, quiero decir hacer las cosas para mí y por mí, únicamente. No es que no pensara en mi entorno, claro que sí (perdería parte de mi identidad si no pensara en los demás), pero entendí que la vida me dada un tiempo, un paréntesis para pararme a pensar qué era lo que quería hacer a partir de ahora.

Toca comenzar una etapa nueva, con muchos cambios, con muchas inquietudes. Cuando te detienes y reflexionas ves el futuro lleno de posibilidades y multitud de opciones, y esto sirve para darte cuenta que ante cualquier situación podemos tomar una actitud que determinará en gran medida, no sé si el resultado final (yo todavía estoy en él…) pero sí todo el camino que debemos recorrer.

El Coaching me hace hacerme muchas preguntas y me ayuda a encontrar respuestas. Si tuviera que elegir, creo que bastantes más preguntas, pero es que las respuestas que encuentro me ayudan a tener un bienestar y una claridad que antes nunca había tenido.

Hacerte preguntas te ayuda a saber lo que quieres, y lo que no, lo que te hace bien y lo que no. Dónde quieres llegar y dónde no quieres volver.

Yo descubrí que tenía una cosa que anteriormente nunca le había dado importancia, mi intuición. Era algo que se hacía más notorio dentro de mí, que me guiaba y me decía lo que tenía que hacer y que si no le hacía caso, seguía y seguía, resonando en mi cabeza hasta que me paraba y la escuchaba.

El tener un momento STOP ha sido fundamental para escucharme y ver qué me estaba diciendo a mí mismo.

Los pensamientos que me decía y en qué medida me ayudaban en el día a día a realizar mis actividades o por el contrario, suponían un lastre para conseguir mis objetivos.

Y pasaba el tiempo y ese momento de “Y ahora, ¿qué?”, ya cada vez lo era menos. Ya no estaba tan obsesionado por lo que iba a venir en el futuro. Ya no tenía que saber a ciencia cierta lo que iba a conseguir, me bastaba hacer cosas, buscar, mirar. Acción por poca que fuera.

Y a fuerza de buscar, hallé, encontré cómo dar forma a este proyecto, salté al vacío y me presenté al mundo. Y los planetas se fueron uniendo para darme cada vez un poco más. Y las cosas empezaron a fluir y me animaban a hacer, a tomar acción y a seguir, disfrutando del camino y viviendo con alegría solo por el hecho de poderlo recorrer.

 

Mirar la vista atrás y ver lo que ha pasado desde que me pregunté: “Y ahora, ¿qué?”  Me ha hecho re-tomar conciencia de todo lo experimentado y cómo lo he llevado a cabo.

Reforzando y afianzando esa primera vez que te das cuenta de algo, esa toma de conciencia primera.

Si en estos momentos tuviera que hacer un esquema de cómo fue mi proceso de cambio a raíz de preguntarme “Y ahora, ¿qué?”, diría que fue de la siguiente manera: 

  • Respirar: a veces es bueno mirar con atención algo tan básico como esto para conectar con nosotros mismos y concentrarnos en lo que realmente sentimos y pensamos.

 Una respiración lenta y pausada, tranquila, en silencio, en soledad.

¿A ti qué te funciona cuando necesitas relajarte?  

¿Qué es lo primero que haces?  

  • Parar: cuando algo nos perturba, cuando surge un problema en nuestras vidas, debemos parar un momento a analizar la situación. Es necesario que veamos lo que ha sucedido desde todas las perspectivas. Y esto no lo podemos hacer si seguimos metidos en las prisas, en los agobios, nerviosos…

Decir STOP y mirar de frente, como si de un cuadro se tratara para ver detenidamente qué ha sucedido.

Nos puede ayudar tener a mano un cuaderno o agenda, un bolígrafo, tomar notas, hacer dibujos

¿Qué objetos necesitarías tú para parar y ver con claridad qué te sucede?

¿Qué necesitas para hacer un STOP en tu vida? 

  • Mirarme: Mirarme a , a mi interior, dentro de mí.

No mirar a los demás, ni mirar al entorno, ni a opiniones ajenas. Ya habrá tiempo de eso, cuando hayamos tomado nuestra decisión.

Es momento de ver en qué punto estamos, qué necesitamos, qué queremos, qué nos gustaría. Todos esos “qué nuestros” que nos surgen y que nunca encontramos tiempo para ellos.

Solo tenemos que mirarnos, observar qué se está despertando en nuestro interior, qué estamos diciendo.

Y lo podemos anotar en nuestro cuaderno, o dibujar o hacer algo manual que nos inspire…

¿Alguna vez te has mirado así, con esta calma y esta concentración?

¿Alguna vez te has dado permiso para preguntarte qué es lo que te gusta o quieres?  

  • Quererme: ahora que ya me he detenido, he respirado con calma, me he mirado dentro y me he preguntado qué quiero y necesito, ahora que ya lo sé, ahora puedo empezar a querer-me y querer-lo.

Puede ser el momento de ver qué cosas te hacen vibrar y empezar a preguntarte por la forma de conseguirlas, de llevarlas a cabo.

Detallar el objetivo y la manera de conseguirlo es un paso de GIGANTE.

¿Alguna vez has sentido que era tu momento?

Pero y si lo que he visto de mí, no me gusta, me ha causado más insatisfacción o no he encontrado nada que me haga decidirme.

¿Y si no he conseguido ver nada o no encuentro lo que me gusta?

Pues es el momento de trabajar, de empezar a ver de dónde vienen esas sensaciones. Qué te provoca esas emociones que te están impidiendo avanzar, que te limita y no te deja tomar ninguna decisión. Por qué no encuentras, no ves… ¿Es que no hay nada dentro de tí?

¿En qué situación te has encontrado?

¿En la que has visto claramente qué era lo que realmente querías o en la que no veías ni encontrabas nada? 

Existen dos aspectos fundamentales a tener en cuenta y que he comprobado que influyen en todos los demás ámbitos de la vida: el pensamiento y la actitud.

No solemos observar qué pensamos ni cómo lo pensamos. Nuestra mente está siempre activa pensando cosas, pero:

¿Atendemos a lo que realmente nos decimos a nosotros mismos y cómo nos lo decimos?

Yo creo que no.

El proceso de pararse, mirarse y quererse es un método magnífico para observar nuestro diálogo interior.

Esa conversación que se mantiene dentro de nuestra cabeza, que no para de lanzarnos mensajes rápidamente y que ante momentos de bloqueo puede lanzarnos mayoritariamente frases negativas, limitantes, que impiden avanzar, de miedos, de recuerdos angustiosos…

¿Qué puedo hacer para cambiar ese diálogo? 

A mí me funcionó anotar esos pensamientos negativos y limitantes. Verlos escritos, ya me hacía despegarme un poco de ellos y cuando los tenía delante, intentaba cambiarlos en positivo o al menos, expresarlos de una manera no tan destructiva como estaba haciendo hasta entonces.

Mi cuaderno nuevamente me estaba ayudando, como objeto mediador entre lo que estaba dentro de mí y lo que escribía en él. Al escribirlo, lo sacaba de mi cabeza.

Me pasó que aunque tenía que ver la realidad de las cosas, no siempre alegre y positiva, el hecho de no hablarme continuamente de manera negativa y dura, hacía que mi percepción de lo que pasaba, fuera otra. Poco a poco, el cuidar mi pensamiento estaba haciendo que también cuidara mi actitud.

Hemos oído muchas veces decir que todo depende del cristal con que se mire. Ahora la decisión de cambiar de lentes es tuya, unas que te ayuden a ver el lado positivo de las cosas (sin convertirlo en irreal e ilusorio) pero sobre todo que te permita analizar las situaciones que te llegan con objetividad, sin drama ni victimismos y buscar una solución desde la calma y la conciencia, viendo todos los puntos de vista.

No existe solo mi interpretación ni mi manera de ver las cosas. No existe solo mi sufrimiento, ni mis problemas. Pero cuando miro con mis lentes nuevos, se abren un montón de alternativas ante mí.

¿Cómo son tus lentes para mirar lo que te rodea? 

Te dejo un vídeo que me emocionó la primera vez que lo vi y hoy por hoy me sigue emocionando. Espero que te guste:

https://www.youtube.com/watch?v=RDnZmveyNB8

Si hubiera seguido con la misma actitud que tenía ante los cambios que la vida me impuso, seguramente no podría haber llegado hasta aquí.

Y AHORA, ¿QUÉ?

¿Cómo puedes afrontar los cambios?

Si tú también te encuentras en un momento de cambio, de inflexión, de dudas y toma de decisiones, quizás este artículo pueda servirte.

SIN COMPROMISO, NO HAY CAMBIO.

SIN ESFUERZO, NO HAY RESULTADO.

SIN PASIÓN NADA SIRVE

Ahora es momento de reflexión, de releer las preguntas que han ido saliendo en el artículo y con las respuestas, empezar a trabajar.

Habrá más artículos para fomentar el pensamiento positivo, para mejorar la actitud ante los cambios, nuevas etapas y nuevos retos en la Gente de Mar.

Gracias por permitirnos tener estas conversaciones contigo!

Podemos ayudarte a tomar conciencia del inminente cambio.

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